Para quienes recuerdan diariamente su fe cristiana, la familia de Jesús, José y María es uno de los elementos más importantes de su vida interior. A pesar de que la oración cotidiana parece haber desaparecido para muchos cristianos, hay que recordar que Jesús, José y María siguen viviendo perfectamente en la fe.
Aunque el único miembro sagrado viviente, en corazones que aprecian su fe, es el Señor Jesús, su Padre y Madre humanos están siempre junto a él en la historia cristiana. Felizmente no es difícil para muchos recordar tal vez diariamente a esa divina trinidad humana.
La inmensidad divina habría sido imposible para la gran mayoría de varones y mujeres que quieren vivir bien su fe cristiana. La trinidad humana de Jesús, José y María ha sido el camino relativamente sencillo de las personas que siguen al Hijo de Dios en su deseo de tener fe.
Es comprensible que la trinidad mencionada sea “fácil” para el mundo cristiano de hoy. La vemos con la ardiente
entrega de algo real y hermoso que se nos ha dado. Si uno
puede imaginar a una doncella, un trabajador y un niño llenos de suave hermosura en cualquier lugar del mundo,
ahí encontramos a la Sagrada Familia.
Y eso es precisamente el don recibido de Dios desde hace mucho tiempo. La grandeza divina manifestada en la grandeza humana mediante los tres elementos: el Hijo,
el Padre y la Madre. El bello triángulo que los varones cristianos y las mujeres cristianas se manifiestan frente al Hijo; el Hijo de Dios. Toda familia en el mundo debe estar abierta a la grandeza de Jesús: Padre y Madre.