Muchas personas cristianas ponen su fe en la Sagrada Familia de Jesús, junto con José y María. Muchos cristianos que recuerdan su fe, también recuerdan a la familia divina. Jesús, José y María son la gran realidad divina del nacimiento de uno de los elementos más importantes de la vida interior. A pesar de que la oración cotidiana parece haber desaparecido para muchos, en realidad Jesús y sus padres siguen viéndonos desde Dios.
Aunque el único ser sagrado viviente en corazones que aprecian su fe es el Señor Jesús, su Padre y su Madre son humanos que están junto a él en la historia sagrada.
No es difícil, para cristianos y cristianas, recordar cada día a la Sagrada Familia.
La inmensidad de Dios habría sido imposible para la gran mayoría de varones y mujeres que quieren vivir su fe cristiana continuamente, estar junto a ellos tanto en la vida terrenal actual como en el camino relativamente sencillo de los seguidores del Hijo de Dios.
En los varones y mujeres que siguen siendo fieles a la enseñanza básica del cristianismo, el encuentro con los sagrados tesoros, en el divino misterio de la Sagrada Familia, son un paso hacia Dios. No sólo porque los tres enviados por Dios a la humanidad son conocidos por toda la Iglesia, sino también en el recinto de nuestra fe.
Estas realidades sagradas no sólo son conocidas ahora en todas las iglesias, sino que señalan el camino hacia el Rostro Divino de Dios. Los cristianos y cristianas, y también los varones y mujeres, que buscan al Creador, sea donde sea, están seguros de encontrarlo. Y eso es lo que la fe promete generosamente.
noviembre 22, 2010
La Esperanza Segura — Reflexión Nª 962 — Domingo 21 Noviembre 2010
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