Debo reconocer que el trabajo escriturístico de un cierto día, que se presenta en la mañana y termina
hasta el medio día, es un esfuerzo sencillo y generalmente aceptable. Por una parte, tengo
una forma especial de escribir, buscando puntos sencillos pero interesantes, por lo menos
para mí. Por otra parte, no es tan difícil encontrar un punto aceptable para comenzar lo que,
de alguna manera, llega a ser un artículo. Soy el primero en comprender que ninguno de los
esfuerzos de “construcción” para la página es demasiado difícil. Siempre hay algo sencillo para
comenzar, y no es demasiado difícil terminar. Los resultados son generalmente sencillos, pero
uno piensa que lo que se ha escrito poco a poco tiene algo de valor para otras personas. Tal
vez el secreto está en la sencillez que generalmente acompaña y completa lo que uno esperó
con buena voluntad. De todos modos, los lectores generalmente se quedan tranquilos con lo
que han leído, y se olvidan de ello cuando han terminado la escritura. Al fin y al cabo, nadie
está obligado a leer lo que encuentra en la página de un sencillo escrito dominical.
Oscar Uzín.