Terminadas las celebraciones de los meses anteriores mediante las fechas de la muerte y resurrección del Señor Jesús en los días pasados, todas las comunidades cristianas llegan a una de las festividades más importantes del año, que podría llamarse “la totalidad divina”, mediante la fiesta de la Santísima Trinidad. Es decir, la unión de Dios Padre con el Hijo y con el Espíritu Santo. Como muchos cristianos lo dicen: “Un solo Dios en Tres Personas”. Es la declaración del misterio principal del cristianismo.
¿De dónde proviene esa declaración? Al parecer, el proceso religioso fue relativamente lento, pero también muy sano. La primera declaración religiosa es monoteísta, es decir, de una sola realidad sagrada, lo que fue perfecto. La Biblia lo indica en su primera página, diciendo que, en el principio, la Divinidad Infinita “dio luz al cielo y a la tierra”. En la siguiente mención se usa el plural: “Hagamos al ser humano”, ya que es lo más sano y majestuoso de ese instante inicial de la creación universal.
El nombre “Santísima Trinidad” apareció con el cristianismo, pero la visión divina ofreció la adoración al Dios invisible desde el comienzo. Con ese Dios invisible fue presentado a toda la humanidad el Creador de una comunidad divina, que pronto fue realizada con los tres nombres “Padre”, “Hijo” y “Espíritu Santo”. Como dice el catecismo cristiano: “Un solo Dios en tres Personas”. Ellas actúan como una sola e infinita realidad.
El Padre es presentado como el “Creador” del mundo infinito, el Hijo como el “Salvador” de la humanidad, mediante la muerte y resurrección de Jesús-Cristo, y el Espíritu como el “Santificador” del universo entero. Las tres Personas son concebidas por la humanidad como tres realidades sagradas infinitas, que existen juntas porque son una sola realidad. Esta visión teológica es consciente de que Dios es incomprensible para todos.
El Padre y el Espíritu son divinos y absolutos como el Hijo, pero éste se presenta mucho más comprensible para los humanos, porque “asumió” la realidad humana en la persona de Jesús de Nazaret, según la versión del cristianismo. Y el cristianismo, aunque se presentó en la totalidad humana, no se elevó por encima del pasado y el futuro con toda su realidad.
Es importante que los cristianos vivan conscientes de que la divinidad absoluta de Dios no ha sido entregada por el Creador a la humanidad para que tal visión sea considerada como la “verdadera” realidad del universo. Los seres humanos deben saber que su conocimiento “divino” es real, pero no es total. Sólo el Dios Infinito conoce a Dios completamente. Y todos los seres humanos deben reconocer su total incapacidad para entenderlo todo.