Reflexión Dominical / Oscar Uzín, OP

octubre 23, 2010

El espíritu humano de Jesús — Reflexión 958 — Domingo 24 de octubre

Archivado en: Uncategorized — Oscar Uzin @ 9:30 am

Evangelio Lucas 18:9-14

La escena de hoy comienza con la presencia de Jesús, yendo solo por las montañas de Judea; tratando de conocer perfectamente la voluntad del Padre Santo, que es el Dios infinito; dispuesto a mostrar la sabiduría del corazón de Jesús, sagrado tesoro de la presencia de Dios.

¿Cómo fue el espíritu humano de Jesús, que se llenaba por completo en la presencia de la Santísima Trinidad? Es imposible para simples criaturas entender que la gracia de Dios puede llenar a una criatura totalmente, llenando a los demás con la fuerza dirigida por el Creador.

También es imposible para los seres humanos llenarse de la gracia divina del cielo, cuando Dios no quiere hacerlo. Es imposible entender, por los simples humanos, que la inmensidad puede manifestarse a una criatura humana. Excepto cuando un ser humano está unido a Dios

La mayoría de los cristianos creyentes desea llegar a la salvación después de la muerte. El elemento básico es la gracia divina, dentro de la capacidad humana de cumplir esa salvación. Porque Dios no exige a las personas la santificación total, sino la entrega real a la voluntad divina.

Esto significa que el esfuerzo continuo para cumplir la voluntad de Dios debe ser respetado y cumplido por la persona. Eso no puede ser realizado sino con el esfuerzo continuo. Sin embargo, hay que recordar siempre que Dios siempre abre el camino de la salvación cuando la persona muestra su decisión de entregarse a Dios.

No es fácil llegar al cielo. Pero tampoco es imposible. Dios ama a la humanidad. Sabe que el ser humano es débil. Pero está dispuesto a escuchar, ayudar, levantar y continuar en el trabajo. El nombre propio de Dios es: “amor”.

octubre 15, 2010

Un Esfuerzo Generoso — Reflexión Dominical 957 — 17 octubre 2010

Archivado en: Uncategorized — Oscar Uzin @ 10:46 pm

Muchos elementos de la vida humana y terrestre de Jesús llegan a nosotros mediante diversas historias, conocidas por los cristianos desde hace dos milenios. Hoy es la escena de un bello domingo, un poco cercano al final de Lucas.

En una ciudad hubo un juez que no hacía caso a Dios ni tenía respeto por otras personas. También había una viuda que rogaba al juez que la defendiera de un enemigo. Pero el juez no le hizo caso por mucho tiempo.

Al fin, aunque no respetaba a Dios ni a los seres humanos, el hombre pensó: “Esta viuda me molesta tanto que voy a atenderla de una vez.” Y así actuó el juez malo que hizo lo que quiso, diciendo: “La gente va a creer que el Señor se olvida de nosotros”.

Pero Jesús no se olvida de nadie. En su corazón infinito están todas las personas con todos sus sufrimientos y necesidades. Porque es bueno comenzar pensando: “Mi vida debe ser positiva. Yo debo aprender a buscar generosamente lo que es bueno”.

Dios fortaleció a los hijos e hijas que pedían su bendición. No un milagro, sino un esfuerzo generoso, porque todos somos dueños de nuestras vidas, y aprendemos a amarlas y a limpiarlas de la pereza, la maldad y el odio.

Dios entra al corazón humano para hacer milagros sencillos y humildes. Para enseñarnos a encontrar nuestros destinos. Cada persona está sola en el mundo hasta cierto punto, pero no por completo. Alguien siempre viene a darnos la mano.

octubre 2, 2010

Vida Nueva – Nuevo Amor Reflexión N° 955 Domingo 3 de Octubre 2010

Archivado en: Uncategorized — Oscar Uzin @ 1:29 pm

Los últimos domingos del año en Bolivia son especiales, no sólo por la preparación del Nacimiento del Niño Jesús y la espera del Año Nuevo, sino también por el comienzo de una nueva historia en la vida personal de todos los mayores. La frase bien conocida “año nuevo, vida nueva, nuevo amor” no sólo es usada por los varones y mujeres con esperanzas en el corazón, sino también con la búsqueda del dinero.

Para muchos bolivianos sigue teniendo importancia el regalo a muchos de los amigos y amigas. Lo necesario es la suerte de conseguir el dinero para usarlo bien. Para lograrlo, varones y mujeres esperan mejorar todo en el trabajo y en la casa.

Nadie debe sentirse mal con esos deseos. Al fin y al cabo, el dinero es muy importante, ya sea para lo positivo o para lo negativo, según los esfuerzos de las diversas personas. Es interesante platicar con los “creyentes” que, cercanos a la llegada del dinero, desean el poder necesario para lograrlo. Cada persona tiene su forma propia de vivir.

Mucha gente tiene vergüenza de hablar del dinero, incluyendo a los que tienen la valentía de mencionarlo. Tal vez es un juego de niños crecidos. La gente, sin ninguna distinción, tiene la misma necesidad, sea para bien o para mal. Es algo para todos los que quieren ganar su vida.

Otros piensan que desear el dinero es un pecado. Lo cual es absurdo, porque el ser humano necesita dinero para vivir. Cómo lo desea cada persona es algo ya mencionado varias veces en este espacio. El ser humano es quien desea terminar su vida en la mejor forma posible, para ser feliz con otros y ser bueno con los demás.

septiembre 24, 2010

Encuentro Casual — 26 Septiembre 2010 — Reflexión Dominical N° 954 — 26 Septiembre 20 10

Archivado en: Uncategorized — Oscar Uzin @ 2:52 pm

Pensemos en dos hombres sentados en la plaza de una ciudad. Uno de ellos, claramente muy bien vestido y feliz en esa mañana. El otro, todo lo contrario: pobre, hambriento, molesto y peligroso. Ambos, de la misma edad: 27 años. No están sentados lado a lado. De hecho, el rico trata de no mirar al pobre, mientras que el pobre toca su bolsillo para ver de nuevo que no tiene nada de dinero.

El rico se da cuenta de que no hay mucha gente todavía en la plaza. Y piensa, sin mirar, que el hombre podría atacarlo para robarle el dinero. El pobre piensa que el rico puede tener un revólver para defender sus bienes. Entonces se levanta y va a sentarse en otra silla.

El rico respira más tranquilo, porque al parecer el pobre no está en busca de dinero. Pero de repente piensa que el pobre podría tener un arma. Se levanta y comienza a caminar, no muy rápidamente. El pobre también se levanta, y se va hacia otro lugar, con más gente. Desde allí mira al rico, y se sienta en una silla. Después de un rato lo busca de nuevo, pero ya no lo encuentra. ¡Lo ha perdido!

Pero entonces aparece otra vez el pobre, sin mirar al rico, y se sienta en otro taburete. Piensa que podría acercarse al otro y pedirle una limosna. Pero le da vergüenza y no se mueve del taburete. Ha decidido no hacer nada más, porque el rico podría golpearlo fuertemente, y no quiere llegar a una situación peligrosa.

Pero el otro vuelve a ponerse de pie y comienza a caminar sin mirar al rico. Piensa que no recibiría nada, y que también le avergonzaría pedir limosna. De todos modos, sabe que sería mejor no hablar con una persona desconocida, que podía actuar contra él.

Una mirada de despedida, piensa el pobre, y levanta los ojos. Se asombra viendo que el hombre bien vestido se estaba acercando a él.

En sus manos tenía un billete muy sencillo, “Veinte bolivianos” lee, y mira al hombre rico. Él le ofrece el billete, pero el pobre siente un dolor interior. ¿Cómo le agradecería? Mira la otra mano, extendida por un instante, pero sin mirar al rico. Mira al otro lado y, sin decir nada, comienza a caminar rápidamente y sin parar.

septiembre 21, 2010

El alimento familiar — Reflexión Dominical N° 953 — 19 septiembre 2010

Archivado en: Compromiso cristiano — Oscar Uzin @ 11:34 am

Uno de los elementos sorprendentes en nuestra patria Bolivia, en estas fechas principales de septiembre, es la noticia de que, en general, la situación de la población, que trabaja generosamente por su propio mantenimiento, es relativamente aceptable. No se trata de una situación extraordinaria, pero se puede decir que un buen porcentaje de la situación económica actual es un poco más elevada que en años pasados. Todavía es necesario que Bolivia siga esforzándose por alimentar mejor a sus hijos e hijas, pero lo debe hacer con la esperanza de una situación mejor para todos, especialmente para los menores.

Esta buena noticia no significa que todos podemos descansar tranquilos. Lo que tenemos que hacer es lograr que esa mejoría continúe creciendo, y esto significa que los que tienen lo necesario para vivir deben seguir esforzándose. Y, de nuevo, debemos concentrarnos en la niñez y la juventud de la patria. Los que ya somos mayores debemos pensar más claramente en los menores. Varios estudios indican que el alimento para los niños podría y debería ser mejor, especialmente en las regiones elevadas del altiplano y otros lugares que son relativamente difíciles de visitar, y que tienen poblaciones más necesitadas.

La elevada realidad de una gran parte de nuestra patria hace que el elemento esencial de la comida no sea capaz, en varios lugares, de ofrecer buena comida a los pobres. Además, hay diversas regiones en las que la “alimentación” es definida por los padres, y a veces también las madres, primariamente en términos de bebidas alcohólicas. Los mayores, por supuesto, tienen el derecho de usar su propio dinero de acuerdo a su voluntad. Pero no deben olvidar las necesidades de los hijos e hijas en su vida actual.

En unos países más que en otros el alimento familiar no es tan limpio y completo como debería ser. No sólo por el precio de la buena comida, que normalmente es mayor, sino también por la costumbre que algunos tenemos de buscar lo agradable antes que buscar lo sano. Así, las familias con buenos padres y madres trataran de ofrecer algo realmente sano a todos sus familiares. Eso sería lo mejor para una familia bien formada.

septiembre 10, 2010

La oveja perdida — Reflexión Dominical No. 952 — 12 septiembre de 2010

Archivado en: Uncategorized — Oscar Uzin @ 5:51 pm

Una de las lecturas más bellas y al mismo tiempo más llenas de extraordinaria teología es la sección del evangelio de San Lucas que hoy se lee en la iglesia católica de todo el mundo. Es probablemente la lectura más difícil del año (15:1-32), pero al mismo tiempo una de las más hermosas. Todas las iglesias católicas de hoy la escucharán en las misas, y valdrá la pena hacer un esfuerzo para sentirla en su exigente totalidad.

Comienza con la parábola de las cien ovejas que están en el campo, cuidadas por el dueño, pero con una de ellas perdida por escapar del grupo, y la decisión del dueño de buscarla por todas partes hasta encontrarla, lo que logra con gusto. “Felicítenme, porque he encontrado a mi oveja perdida”. Y en la misma forma, la mujer que pierde y luego encuentra sus monedas.

Un punto interesante del extenso elemento entre los varios jugadores de este día, es que muchos de ellos descubren su amor a la naturaleza. En estos tiempos son pocos los varones o mujeres que se esfuerzan por llegar a la naturaleza sencilla y normal que es parte de la caminata con los pies. Es frecuente descubrir que esos momentos cambian nuestra decisión en forma radical y así descubrimos nuevas posibilidades.

La parábola de las cien ovejas es sólo el comienzo de una de las escrituras más interesantes del año. Posiblemente, es también una de las lecturas más extraordinarias, que exige mucho trabajo para aprender a realizarla bien. Esa parábola es del tiempo de Jesús mismo, algo que no puede ser dicho con facilidad de muchas lecturas bíblicas que conocemos en la actualidad.

La lectura de hoy (Lucas 15,1-32) es tal vez la más exigente de todo el año, aunque aparece para la comunidad solo cada tres años. De todos modos, exige una preparación especial. Muchos lectores leen solamente una sección del total, pero hay que tomar en cuenta a los lectores capacitados para dar la lectura completa.

septiembre 3, 2010

Hacia el fin del mundo –Reflexión N° 951 — 5 septiembre 2010

Archivado en: Uncategorized — Oscar Uzin @ 3:29 pm

La vida cristiana que guía hacia el Creador es uno de los principales valores en las lecturas presentadas por las Iglesias cada domingo. Desde el comienzo del cristianismo, cuando Jesús caminaba por diversas regiones de su Patria, enseñando a todos los que querían escucharle, muchos varones y mujeres sentían en sí la fuerza de la Palabra de Dios. Muchos de ellos recibieron lo que les enseñó acerca de la fe. Y así sanó

Jesús los corazones con el amor que surgía desde el fondo de su ser.

Eso fue lo que Jesús extendió por todas partes en todos los pueblos. Desde los trabajos iniciales en su pueblo natal y en otros lugares de Tierra Santa, hasta su llegada definitiva a la grandeza de Jerusalén, Jesús vivió en silencio el mandato que el Dios infinito le había dado: entregar su vida por la salvación de la humanidad.

¿Por qué quiso Dios que fuese así la finalización de la vida heroica del Señor Jesús? Los cristianos trataron de entender las decisiones del Dios de la humanidad. ¿Pero quién puede decir que comprende a Dios? Tal idea es absurda. Todas las criaturas del cielo y de la tierra, y de la inmensa e incomprensible voluntad divina, deben arrodillarse frente al Dueño total del Universo. Así exactamente lo hizo Jesús en la cruz.

La gran mayoría de la humanidad que llena este planeta no tiene la menor idea de la voluntad divina que dirige el proceso santificador de la Tierra. ¿Proceso santificador? Si lo conociéramos en verdad, como algunos santos lo lograron, parecería imposible. Sólo es necesario ver cómo actúa la humanidad actual. Exactamente como actuaron los hombres que escupieron, golpearon y pisotearon al crucificado.

Pero la Divinidad es el Dios amante del Universo, y en este planeta sabe quiénes se dirigen, desde el principio, hacia la salvación de la raza que manifiesta la grandeza de la humanidad creada por Dios. Desde los primeros siglos hasta los últimos que se preparan, la fuerza que da vida a la humanidad quiere cumplir la voluntad divina, y está preparando a los que llegarán gozosos. Los que creen en el Uno, el Dos, y el Tres, que continúan fortaleciendo a los seres vivientes que conocen a Dios.

agosto 26, 2010

La Palabra de Dios — Reflexión N° 950 — 29/08/2010

Archivado en: Uncategorized — Oscar Uzin @ 3:00 pm

La vida cristiana en que nos dirigimos al cielo en esta serie de la Sagrada Escritura , es uno de los grandes valores en la lectura que la Iglesia nos entrega cada domingo. Desde los primeros días del cristianismo, cuando Jesús caminaba por algunas regiones de nuestro planeta, enseñando a todos los que querían escuchar, muchos seres humanos sentían en sus corazones la fuerza de la Palabra de Dios. Lo que su fe les decía era lo que oían y escribían, venido de Dios.

Una de las principales entregas de Dios a la humanidad cristiana fue lo que Jesús declaró en su tiempo. ¿Cómo conocemos y sabemos? Porque nuestra fe nos dice que la palabra de Jesús continúa cerca de nosotros. Desde esos primeros tiempos, cuando la presencia de Jesús en la tierra era la alegría de las pequeñas comunidades, hasta los días de hoy, cuando las palabras de Jesús vuelven a llenar los corazones de los que creemos en Él, somos bendecidos por el Hijo de Dios.

Uno de los trabajos principales de los cristianos en nuestro tiempo es hacer conocer a todos las palabras del Señor Jesús. Vivimos en la gracia de poder tener la Sagrada Biblia en todos los lugares donde el ser humano es libre. Libre para aprender a leer; libre para comprar los libros; libre para leer en voz alta; libre donde todos, hombres y mujeres, se han reunido para escuchar la Palabra del Señor.

Pero no olvidemos que todavía hay algunos lugares de la Tierra donde la palabra de Jesucristo está prohibida, pero pedimos y rogamos a Dios que esa dificultad desaparezca pronto. Los Cuatro Evangelios siguen siendo para toda la humanidad uno de los pocos lugares sagrado. Todos los cristianos deberíamos tener la Biblia en nuestras casas, y abrirla diariamente, aunque sea por sólo unos minutos. Los padres y las madres, junto con los jóvenes de ambos sexos, deberíamos esforzarnos para completar la lectura de los cuatro Evangelios antes de morir, porque ellos nos llevarán algún día al trono sagrado de Dios.

agosto 21, 2010

La Búsqueda de la Fe — Reflexión N° 949 — Domingo 22 de Agosto de 2010

Archivado en: Uncategorized — Oscar Uzin @ 5:39 pm

¿Qué significa la palabra “fe”? El conocido Larousse declara: “La creencia en la divinidad no se basa en argumentos racionales”. Es decir que no se da un significado negativo a la palabra “fe”. Para los cristianos o los no cristianos, y también para los humanos en general, muchos de ellos esperando que Dios esté presente en sus vidas cuando se acerque la muerte, en muchos casos tal vez tratan de hacer un esfuerzo para vivir bien un vida normal. Aunque no es demasiado generoso, puede tal vez ser positivo.

Es casi seguro que la raza humana, que normalmente no está en búsqueda de la divinidad, no desea ni logra estar cercana de la posibilidad de santificación. Porque es casi imposible que un varón o una mujer vivan conscientes de lo que es comprendido como el esfuerzo necesario para vivir bien y cumplir la voluntad de Dios. Aunque hay que recordar que a veces se han conocido a seres humanos que parecen reiniciar lo que habían perdido.

Hay mucha gente que dice, tranquilamente, que la salvación es resultado de estar dispuestos a “cambiar” en el momento preciso antes de la muerte. En primer lugar: si una persona ha vivido sin buscar a Dios como su forma normal de vida, es bastante difícil que pueda poner en orden su vida actual. Hay gente que espera la generosidad divina “cuando llegue la hora”. ¿Cuándo es eso?

La persona inteligente que cree en Dios y quiere llegar a Dios en el momento de la muerte, debe vivir bien. Es lo único necesario. Dios no exige algo muy difícil para el ser humano. Dios no se burla del ser humano. Dios no se olvida del ser humano. Dios cree en la posibilidad del ser humano. La salvación eterna está en las manos del ser humano. “Ya llegó la salvación – Aleluya.”

Pero ¿qué significa la salvación? La palabra es usada en muchas formas, y algunas de ellas no clarifican su significado. Porque no es “subir al cielo” en las manos de los ángeles, lo cual se puede decir tal vez frente a los niños, sino presentarse ante la Divinidad habiendo recibido su aceptación. Dios no se manifiesta en cualquier día, sino sólo cuando nos llega la muerte. Y entonces declara si hemos cumplido nuestra misión: “vivir para el trabajo y la fe”.

agosto 13, 2010

La Mujer y el Varón de Dios – Reflexión 948 — 14-08-2010

Archivado en: Uncategorized — Oscar Uzin @ 8:32 pm

Durante las semanas pasadas la Iglesia presentó elementos importantes de la historia básica del Señor Jesús. Hoy tenemos una misión distinta. La figura principal en la oración y reflexión de la comunidad no es el Señor Jesús, Hijo unigénito de Dios, sino la Madre y el Padre del Señor Jesús, que pertenecen a Dios no como una parte de la Divinidad , sino como seres humanos entregados a la humanidad en el mundo. La presentación de la Virgen María , Madre de Dios, y la del Bienaventurado José.

Todas las comunidades cristianas tienen veneración de la Madre de Dios, pero no en la misma forma. Algunas de ellas la respetan claramente, sin grandes celebraciones. Otras, entre ellas el cristianismo de nuestra Iglesia Católica, muestran claramente su preferencia por la Madre de Jesús. Todas la veneran, pero en formas propias. Y lo único necesario es que cada comunidad cristiana respete las acciones de otras comunidades.

La grandeza de María siempre debe ser manifestada con gran claridad, pero sin añadir “toques divinos”. En la Sagrada Familia de Belén, en el nacimiento de Jesús y su posterior vivencia en Nazaret, se dio la unión de dos seres humanos extraordinarios: José y María. Sólo el Niño fue divino. El Padre y la Madre recibieron la gracia de ser los depositarios del Hijo de Dios, y se entregaron totalmente a servirlo con gran amor.

Estos elementos deben ser respetados por personas fieles y comunidades cristianas que aman a la Sagrada Familia. Cada una de sus tres personas debe mostrar que, llena de gozo, es consciente de su grandeza en la fe. Junto con esa apreciación también está el amor hacia el padre y la madre, que son ejemplos extraordinarios de la creación humana.

La lectura de las diversas escenas de José, María y Jesús en los elementos iniciales de la Sagrada Familia debería continuar hasta un conocimiento especial de las escenas iniciales de los tres evangelios sinópticos. Son bellamente escritos, no sólo para los días de Navidad, sino también para otros tiempos en los que la grandeza de la acción divina ayuda a los cristianos, mostrando que la presencia de Mateo, Marcos y Lucas hacen bello a todo el año, no sólo a la Trinidad.

« Página anteriorPágina siguiente »

Tema Rubric. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.